Cómo detectarlos y a quién acudir para solucionarlos
La lactancia materna es un proceso natural, pero no siempre resulta fácil. Muchas madres experimentan dolor al dar el pecho, dudas o sensación de incomodidad, y eso no significa que estén fallando. Detectar y abordar a tiempo un mal agarre o una disfunción orofacial puede cambiar por completo la experiencia de lactancia.
Señales de que algo no va bien en la lactancia
Estas son algunas pistas comunes de que la lactancia no está siendo eficiente o placentera:
- Dolor persistente durante las tomas (más allá de los primeros días).
- Sonidos de chasquido, pérdida de vacío o succión ineficaz.
- Pezón deformado al terminar (en forma de “labio de lápiz”).
- Bebé que se agita, se suelta o parece no saciarse.
Estos signos suelen indicar un agarre superficial, tensión en la musculatura oral o incluso la presencia de un frenillo sublingual corto (anquiloglosia) que limita la movilidad de la lengua.
¿A quién acudir si hay dificultades con la lactancia?
Ante cualquier señal de alarma, lo más recomendable es consultar con:
- Matrona o asesora de lactancia certificada (IBCLC)
- Fisioterapeuta especializado en lactancia y desarrollo orofacial
Estos profesionales pueden valorar la succión, ajustar el agarre, liberar tensiones musculares y acompañarte si es necesario realizar una frenectomía (corte del frenillo lingual).
Pero no se trata solo de cortar el frenillo: el trabajo posterior de fisioterapia orofacial es esencial para que el bebé aprenda a usar su lengua correctamente.
Lactancia acompañada, informada y sin dolor
La lactancia no debería doler ni convertirse en una fuente de frustración. Con un buen acompañamiento, la mayoría de las dificultades pueden resolverse de forma efectiva y respetuosa para la madre y el bebé.
Si estás atravesando un momento difícil, busca apoyo profesional. No tienes por qué hacerlo sola.

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